Calma antes de la tempestad

Espléndido día para la partida. Sol brillante, cielo sin nubes, leve viento del Norte; en resumen, cuanto pudieramos desear para un principio cuajado de esperanzas.
Ernest Shackleton, 29 de octubre de 1908 (116 años atrás).
Puerto de Cartagena 20/10/2014.

Puerto de Cartagena 20/10/2014.

Arsenal Militar de Cartagena (Murcia),Puerto Base del BIO HESPÉRIDES.

Arsenal Militar de Cartagena (Murcia),Puerto Base del BIO HESPÉRIDES.

El día previo a cualquier campaña oceanográfica supone un frenesí de emociones. La alegría, las ganas de aventuras y de aprender se convierten en un torbellino que a más de uno no nos deja pegar ojo en toda la noche.

Posiblemente, hoy he encontrado placer en algo que nunca creería posible: hacer la cama. En estas situaciones, hasta las más ínfimas tareas de la vida cotidiana te resultan agradables, aunque no resulta fácil hacer la cama en un camarote de varios metros cuadrados; al fin y al cabo parece ser que aquí todo será un reto.

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“A cada investigador se le asigna un camarote”, vistas desde el exterior del Buque.

A cada uno de los investigadores se nos ha asignado un camarote, incluso con nuestro nombre en la puerta. En él, disponemos de un escritorio con estantería, una litera, un armario y un aseo con ducha. Todo un lujo.

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Y es que eso lo tenemos todos los investigadores muy claro. Somos unos privilegiados. Puede ser que no seamos ricos (y nunca lo seremos), que trabajemos alrededor de 18 horas diarias sobre un laboratorio que se mueve bajo nuestros pies e incesantemente pruebe nuestra resistencia (física y mental), puede ser que el extrañar a nuestros amigos y seres queridos se convierta en una de las consecuencias más desagradables del aislamiento… Incluso, puede que sentirte como un pequeño punto en el océano te haga ser consciente de lo insignificante que eres, al igual que situar nuestro planeta tierra en un universo infinitesimal de estrellas.

Pero todo ello da igual. Aquí estamos un grupo de personas que tienen una característica en común. Un simple sentimiento que, bajo mi punto de vista, si todos lo tuviésemos, es el primer paso para cambiar el mundo: la ilusión.

Nunca debemos de dejar de creer en nosotros mismos ni en nuestros objetivos. Nunca debemos de dejar de ser unos niños que piensan cosas que, a priori, son locuras. Nunca debemos de dejar de soñar despiertos, durmiendo, corriendo o saltando. Y, sobre todo, nunca debemos hacer que alguien deje de soñar y pierda la ilusión.

Cualquier locura, como ser un niño que quiere embarcarse de mayor en el BIO Hespérides, debe de ser tomada como toda una declaración de intenciones capaz de romper los futuros muros de la apatía, la vagueza y el conformismo.

Y es que aquí ninguno nos conformamos. Y tal vez ahí resida una de las claves de la ciencia: no conformarse con lo que ya se sabe. Queremos saber más y, sobre todo, saber mejor.

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Adiós Cartagena, adiós Barcelona.

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Pablo Rodríguez Ros
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3 Respuestas a “Calma antes de la tempestad

  1. sobrino….cuidate mucho…piensa cuando le cuentes a tus nietos tu aventura conseguida con mucho esfuerzo…seras un ejemplo para ellos….te queremos muchooooPABLETE…..

    Le gusta a 1 persona

  2. Pingback: Pablo Rodríguez Ros: divulgación transoceánica | Ecomandanga·

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