Un enfermero en el Hespérides: “Del Zarangollo al Ceviche”

De Murcia a Punta Arenas, 2.186 leguas de viaje transoceánico.

Lejos ha quedado la etapa de los grandes exploradores marinos, en busca de fortuna en lugares inhóspitos y desconocidos para el ser humano, cuando el escorbuto diezmaba las tripulaciones sin que nada o poco se pudiera hacer. Fueron nuestros antecesores, enfermeros, médicos, corsarios y piratas los que buena cuenta dieron del infortunio que el déficit de la vitamina “c” podía llegar a causar.

Me llamo Antonio y me confieso adicto a la vitamina “c”, más concretamente en su formato natural verdoso o amarillento, como diría un buen murciano al limonico. Tengo muchas anécdotas que contarles después de casi seis años a bordo del Bio Hespérides, no sale el sol sin que algo nuevo  me sorprenda y me de la experiencia necesaria para afrontar la  vida del aguerrido  enfermero y marino.

Antonio Garcia Hesperides Antartida 2013 DSC_0620

Antonio García, Hespérides, Antártida 2013.

Ustedes se preguntaran, como son las gentes del extremo sur del planeta, tan cerca del continente blanco, pues bien… recientemente he aprendido a cocinar, y  no me refiero a calentar platos precocinados, carentes de alma y desprovistos de emociones para el paladar… La importancia que tiene la gastronomía humana, única en el reino animal, y sus efectos para entablar lazos con otras culturas y civilizaciones, aún están por determinar.

Les propongo un pequeño estudio culinario, sin rigor científico ni nada parecido; vamos que cualquiera, con ligeras nociones de cocina podrá entender a la perfección cada una de estas “recetas” cuyos efectos sociológicos son más que interesantes.

Aperitivos:

En lugar de la tradicional caña de estrella de levante y la marinera (ensaladilla rusa, encastrada sobre una rosquilla horneada, coronada con una anchoa de primera), en la plaza de las flores de Murcia, aquí en Punta Arenas, se estila el “Pisco Sour”, bebida a base de clara de huevo, jugo de limón y cuyo licor espirituoso es el aguardiente de uva también denominado pisco. El efecto en ambos casos es muy similar; verborrea incontrolada, se comienza sin querer y el hermanamiento intercultural, cuyo único fin es la amistad infinita, es su efecto principal, si se consumen en exceso incluso pueden producirse abrazos injustificados.

Ceviche de krill, Macerado de marisco a base de lima y cilantro fresco, que da al principal alimento de los enormes cetáceos marinos, el krill antártico, una segunda oportunidad, pasando de ser un mero alimento o eslabón de la cadena trófica,  a ser el centro de atención en nuestros paladares. La explosión de la intensa mezcla de la lima el cilantro y los diminutos cuerpos de estos camarones, hacen auténticos estragos sensuales, por lo que no recomienda su consumo junto a personas demasiado atractivas.

El Zarangollo, fue para mí uno de los mayores descubrimientos de la cocina popular murciana, una magistral combinación a base de verduras y huevo que a modo de revuelto no dejan indiferente al gourmet más estirado.

Como podrán ver al ceviche y el zarangollo, les pasa como a los murcianos y a los puntarenenses, nada que ver, pero en ambos platos, encuentro el sabor primigenio de los pobladores colonos aquí en la tierra del fin del mundo, donde el día y la noche se confunden en los coloridos atardeceres de la ciudad más austral del continente americano.

Antonio García Aviles, Enfermero en el BIO Hespérides.

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