Entre Ícaro y Neptuno, Sdena Nunes

Ícaro, en la mitología griega, estaba retenido en una isla de Creta junto a su padre, Dédalo. Y para escapar de allí, su padre se puso a trabajar para fabricar alas para los dos. Cuando al fin terminó el trabajo, Dédalo batió sus alas y estuvo disfrutando de la sensación del aire en todo el cuerpo… volando. Equipó a su hijo de la misma manera, lo enseñó a volar, y le dijo: “El cielo es tuyo”.

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“El cielo es tuyo”.

Cuando era niña, mi padre me contaba muchas veces esta historia delante de una playa de aguas cálidas en el Atlántico, situada a 80Km de mi ciudad, Natal (Playa de Pipa – Rio Grande do Norte/Brasil), arriba de un acantilado, dónde se podía ver todo el horizonte uniendo al cielo y  al mar con su magnitud infinita. Y como Dédalo, él me incentivaba a volar. Me ponía a pensar en cómo sería volar sobre el dulce sabor de las olas del mar o mucho más allá… y en mis pensamientos me ponía tan distante en segundos, que incluso me veía volando sobre el desierto oceánico Atlántico.

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El horizonte uniendo al cielo y al mar con su magnitud infinita.

Y así me enamoré de Neptuno, el rey de los mares… y decidí estudiar el mar: hoy soy bióloga marina y una de los 7 investigadores a bordo del Bio Hespérides, que investigan, por primera vez en la historia de buque, la atmósfera y el mar simultáneamente. Y en este punto entre Ícaro y Neptuno, justo aquí, en este mini-mundo marítimo, también están a bordo los increíbles momentos de peliculón, de “sostenedor-camión-bicicleta”, de “mega sharks”, de risas, historias personales, expectativas y emociones; en conjunto,  se aprende el valor de ser y pensar diferente y de los abrazos colectivos…

Aquí pude hacer, de alguna forma, mis “nuevos amigos de infancia” y renové mi pasión de niña. Porque casi 9 años después de terminar mi carrera (y por culpa de ella) ya cambié 5 veces de ciudad, unas cuantas veces de estilo de vida, más un millón de veces de sueños. Sin embargo, las que nunca han cambiado son las ganas de volar por encima del mar. Y aquí estoy…

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El horizonte desde el puente del barco.

 Ahora, por fin, al mirar el horizonte desde el puente del barco, comprendí la mejor lección que mi padre me ha pasado para toda la vida: La libertad no tiene fecha de caducidad. Y cuando sientes que puedes volar, luego notas que todo lo que te mantenía en la jaula es demasiado pequeño para tener sentido.

Esta es un poco mi historia personal… y comparto mi alegría :).

Sdena Nunes

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3 Respuestas a “Entre Ícaro y Neptuno, Sdena Nunes

  1. Qué bonito!

    Una pregunta, ¿Cuándo tiene previsto el Hespérides llegar a la Antártida? 🙂 Creía que llegaría el día 20…

    Por cierto, me encanta el blog, lo sigo diariamente! Enhorabuena!

    Le gusta a 1 persona

    • Hola Miriam,

      Muchas gracias por tu comentario. Ahora mismo el Buque Hespérides se encuentra en la Antártida realizando tareas de mantenimiento y aprovisionamiento de las Bases Antárticas “Juan Carlos I” y “Gabriel de Castilla”.

      Posteriormente volverá a Usuahia (Argentina), para que nosotros zarparemos el próximo dos de enero hacia la Antártida; donde estaremos hasta el 12 de febrero.

      Muchas gracias por seguirnos 🙂

      Me gusta

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