Saltar al contenido.

Aquellos científicos olvidados…

Si caminas solo, irás más rápido; si caminas acompañado, llegarás más lejos.

Proverbio Chino.

Podemos afirmar, rotundamente, que el pasado siglo XX ha sido un período trascendental para el conocimiento científico. Aparecieron nuevos paradigmas, sucediéndose unos a otros con una frecuencia tan elevada que cambiaban de manera exponencial, al igual que sucedía (y sigue pasando) con el crecimiento población humana. Los saltos conceptuales ocasionaban cambios en las diferentes ramas de la ciencia; pero aunque dichos cambios podían ser leves, en algunos casos podían ocasionar cambios drásticos llegando a la propia raíz del conocimiento científico, como la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein. De esta manera, se modificó por completo y, sin posibilidad de retorno, la forma que tenemos de entender las propiedades, procesos y fenómenos inherentes a nuestro planeta. Otros de estos cambios radicales modificaron incluso la esperanza de vida del ser humano erradicando numerosas enfermedades; gracias, entre otros muchos, a Alexander Fleming y al descubrimiento de la Penicilina.

Albert Einstein y Alexander Fleming

Albert Einstein y Alexander Fleming.

Tal vez, una de las áreas de conocimiento que más se vio favorecida durante este período fueron las ciencias biológicas. Estos descubrimientos trascendentales ya se podían intuir en base a lo sucedido en el siglo XIX, también conocido por los grandes avances en áreas como la microbiología, la botánica y la zoología. No podemos evitar mencionar el desarrollo de la Teoría de la Evolución por selección Natural, primariamente ideada por Charles Darwin en su libro The Origin of Species. Sin embargo, el siglo XX fue también una época convulsa y marcada por graves conflictos internacionales (principalmente la I y la II Guerra Mundial) los cuales favorecieron tanto el desarrollo como la difusión de áreas muy concretas de la ciencia para, principalmente, satisfacer objetivos militares.

darwin

Charles Darwin.

Aunque no fuesen tiempos fáciles para ellos, hubo determinados científicos a los que la historia no les ha hecho justicia, al fin y al cabo no dejan de ser unos “Científicos Olvidados“. Dichos científicos trabajaban en algunas áreas no tan mediáticas de la ciencia, como la ecología. Pero aún así cambiaron radicalmente la forma de entender la naturaleza, nuestra manera de interaccionar con ella y, consecuentemente, nuestra manera de aprender de ella.

En la primera mitad del siglo XX, debemos destacar a H. A. Gleason y a F. E. Clements, los cuales en las tres primeras décadas discutieron acerca de la forma de observar, estudiar y aprender de los ecosistemas. Mientras Gleason defendía su Hipósteis Individualista, Clements afianzaba poco a poco su concepto de Superorganismo. Así, este último se convirtió en uno de los primeros científicos en intentar comprender la naturaleza y los ecosistemas como ”sistemas complejos y auto-adaptativos”, en definitiva: estudiarlos como si fuesen un único ser vivo, en el cual se producen interacciones complejas las cuales originan, entre otras cosas, que se autorregulen o sean capaces de amortiguar posibles impactos negativos. E incluso que de dichas interacciones surjan propiedades emergentes, las cuales no aparecerían entendiendo la naturaleza sin interacciones entre sus componentes.

Varias décadas después, en los 60 y 70, un par de científicos retomaron estas ideas y plantearon dos hipótesis que cambiaron por completo la forma de entender, entre otras, las ciencias de la ecología y la evolución. La primera fue la Hipóstesis Endosimbionte ideada por Linn Margullis, mediante la cual se explica el origen de la célula eucariota, es decir, como se originaron los dos tipos de formas de vida que existen en el planeta Tierra: Eucariotas y Procariotas. Esta científica fallecida en 2011, a la que rindieron homenaje científicos por todo el mundo , también es considerada como un ídolo feminista, lo cual es digno de mencionar debido a que el incremento de los derechos de la mujer ha supuesto una verdadera revolución, tanto en la ciencia como en otros sectores.

olvidados

La otra teoría que aún está siendo asimilada, a la que par que cada vez más aceptada internacionalmente; que cambió de nuevo nuestra manera de entender la naturaleza, fue la Hipótesis Gaia de James Lovelock, la cual nos hizo volver al superorganismo de Clements, pero no simplemente a nivel ecosistémico, sino a nivel planetario. Así, Lovelock plantea entender el planeta en su totalidad como un ser vivo, del cual debido a interacciones infinitamente complejas surgen propiedades emergentes que hacen que posea un comportamiento u otro en función del aspecto que nos interese estudiar. Incluso, estos dos científicos trabajaron de manera conjunta en varias ocasiones en la década de los 70 aplicando ambas hipótesis al estudio de áreas tan específicas como el estudio de la atmósfera. Así, una vez más la naturaleza nos enseña que las interacciones producen sinergías y que, dichas sinergias, nos hacen más eficientes y productivos, pudiendo avanzar con paso firme en el avance del conocimiento científico.

Pablo Rodríguez Ros

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: