¿Un corazón humano… “Oceánico”?

“Tal y como toda nuestra sangre avanza a través de las venas, las cuales prolongan sus ramas a través del cuerpo humano, también el Océano rellena el cuerpo de la Tierra con un número infinito de venas de agua…”

Leonardo da Vinci, siglo XV

Ya hablamos en el anterior post acerca de la Hipótesis Gaia, planteada por Lovelock. Pero, ¿Somos conscientes hasta dónde han llegado sus aplicaciones conceptuales? Aquí os muestro un increíble ejemplo.

Primero debemos plantearnos una pregunta: ¿Y si existen en la tierra determinados fenómenos que tienen cierto carácter pulsátil y que ayudan a mantener la homeostasis (“estabilidad”) de planeta? Si pensamos en un corazón humano, este latirá a una determinada frecuencia, realizando dos tipos de contracciones/movimientos: sístole y diástole. Estos movimientos se pueden medir utilizando un orden de magnitud de minutos, pero ¿Y si pensásemos que el planeta, más concretamente los océanos, también late y consigue así distribuir la energía?

¿Qué locura verdad?. Pues si una imagen vale más que mil palabras… imaginaos lo que ”valen” la serie de vídeos e imágenes que os he preparado. ¿Que tal si empezamos por reproducir este vídeo en el que se aprecia la variación de temperatura en un lugar tan cercano como el Estrecho de Gibraltar?

¿Y qué pensáis de este realizado por el Grupo de Oceanografía  Física de la Universidad de Málaga?

Humanizando lo que nuestros ojos han visto en estos vídeos, se nos presenta un fenómeno pulsátil claramente. Sin embargo, esto sucede en una zona concreta del planeta; la cual además es muy pequeña. ¿Dónde están esas venas de las que se atrevió a hablar Leonardo da Vinci en el Siglo XV? Ahora mirad este vídeo de la NASA:

Y otra vez, podréis plantear la misma crítica: Es una zona muy concreta y específica de la Tierra… el Mar Mediterráneo. Pero, ¿Y si le echáis un ojo a este otro a nivel global?:

circul

Principales corrientes oceánicas globales

Es por ello por lo que, podríamos plantearnos que, al igual que el corazón humano, el océano también tiene sus propias sístoles y diástoles; solo que en este caso el orden de magnitud no son minutos, sino años.  Concrétamente existe una mayor producción primaria en primavera y verano en el océano. Sin embargo, debemos tener en cuenta que cuando se produce este bloom fotosintético (no olvidemos que en la tierra las plantas florecen y en el mar también sucede lo mismo) uno de los hemisferios en el otro se da la situación opuesta. En el siguiente vídeo (NASA) podemos apreciar las fluctuaciones de producción primaria (más o menos clorofila en el océano o más o menos cobertura vegetal en tierra) a lo largo del año.

No estoy hablando de que este fenómeno sea totalmente equivalente al de un corazón humano. De hecho, debería de tener una aurícula y dos ventrículos (por razones que no vienen al caso).

corazon

Modelo ”Cardíaco” del Océano

Simplemente, intento manifestar la importancia que tiene el fijarse en los patrones que se nos presentan en la naturaleza, para así poder aplicarlos de una ciencia a otra, de manera transversal. ¿Quién sabe la de fenómenos, procesos… que no llegamos a comprender por tener la mente tan cerrada a una única manera de ver el mundo?

Esta idea ha sido aplicada ya por varios investigadores para resolver problemas presentes y futuros, como el Cambio Climático, o incluso pasados, para reconstruir la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera. Sorprendentemente han podido reproducir con mucha fiabilidad los valores que ya se conocían. De esta manera, han podido reconstruir los períodos glaciares-interglaciares

reconstr

Reconstrucción climática de la concentración de dióxido de carbono en el pasado.

Lo que está claro es que no debemos pensar en el océano como algo así:

cora

Ejemplo Idílico – “Corazón Oceánico”

Pero, ¿Y si lo vemos de una manera algo más compleja y a la vez semejante?:

corazon2

Comparativa: Sistema Oceánico – Sistema circulatorio de mamíferos.

Por lo tanto, la aplicación de la Hipótesis Gaia a la circulación oceánica es una metodología que podría usarse para el desarrollo de nuevos modelos y, por tanto, podría ser desarrollada con más profundidad. En la actualidad, se está observando cómo los patrones generales de la circulación oceánica, se han visto alterados drásticamente; lo cual podría desencadenar peligrosas, bruscas e impredecibles consecuencias si no se hace un esfuerzo por parte de la comunidad científica internacional para su estudio. Así mismo, debería instarse a las autoridades públicas a tomar las medidas que fuesen necesarias para paliar los efectos que pudiesen aparecer como consecuencia de la alteración del sistema climático de la Tierra.

Personalmente, considero que la aplicación de la Hipótesis Gaia a la circulación océanica, no sólo supone un gran acierto a nivel científico, fundamentado en la evidencia y con unos resultados sorprendentes; guardando una increíble correspondencia respecto a la realidad. También, es un ejemplo del valor de la creatividad como herramienta de cambio (en este caso de “Cambio Global”), una herramienta que tal vez en el mundo científico, debido a la exactitud, hermeticidad e intolerancia que poseen algunos profesionales, brille por su ausencia.

Pablo Rodríguez Ros

Bibliografía:

Lovelock, J. (1977). The ages of gaia: A biography of our living planet. Thornton MARGALEF R.(1977). Ecologia. Omega, Barcelona.

Lovelock, J. E., & Margulis, L. (1974). Atmospheric homeostasis by and for the biosphere: the Gaia hypothesis. Tellus, 26(1‐2), 2-10.

Marshall, J., & Speer, K. (2012). Closure of the meridional overturning circulation through Southern Ocean upwelling. Nature Geoscience.

Paillard, D. (1998). The timing of Pleistocene glaciations from a simple múltiple-state climate model. Nature, 391(6665), 378-381.

Pelegrí, J. L. (2008). A physiological approach to oceanic processes and glacial-interglacial changes in atmospheric CO 2. Scientia Marina, 72(1), 185-202.

PELEGRÍ, J. L., & DURÓ, A. (2013). THE OCEANIC MEMORY OF CLIMATE.MÈTODE, 77, 00-00.

PelegrÍ, J. L., P. De La Fuente, R. Olivella, and A. García-Olivares (2013), Global constraints on net primary production and inorganic carbon supply during glacial and interglacial cycles, Paleocéanography, 28, doi:10.1002/2012PA002419.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s