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La aventura de divulgar Ciencia

Me horroriza cuando alguien sentencia: “No me cabe la menor duda”, lo cual supone que tiene el cerebro lleno de certezas. Ése es el tipo de persona que a mi juicio carece del más mínimo interés, me cuesta entender que ya tenga resueltos todos los interrogantes que le plantee la vida, que no le quepa la menor duda donde a mi me caben todas las dudas que se vayan a suscitar. Es más, me parece imposible que a un ser inteligente no se le despierten dudas; lo normal y deseable sería que le cupiesen todas las del mundo.

El fin de una época, Iñaki Gabilondo.

No voy a hablar de un tema científico concreto. Sino de los motivos que te impulsan a escribir sobre estos temas, a empezar a ser divulgador científico o dedicarte a la ciencia. Qué me motivó a mi a iniciarme en esta andadura y crear el Blog de Divulgación Científica Super Science Me. No voy a hablar de la ”gallina”, voy a hablar del ”huevo”.

Yo, y supongo que muchos de los que intentan poner su grano de arena en divulgar la ciencia, lo hacemos con una motivación clara y un ímpetu noble. En mi caso, el motor que me impulsa a divulgar es que desde muy pequeño siempre he visto la ciencia como un ”Iceberg”. Algo precioso, increíble y majestuoso… de lo que solo podemos dilucidar el 10%. ¿Por qué? Bajo mi punto de vista, esto es debido, por un lado, a nuestra innata ignorancia e incapacidad de entender fenómenos complejos sin esforzarnos; y por otro lado, a la paupérrima difusión que tradicionalmente se ha hecho de la ciencia.

Es raro que de pequeño te interese la ciencia. Ya que, posiblemente, es una de las peores aficiones que puedes tener siendo niño. Si te gustaba la biología molecular, la química, la meteorología, la ingeniería o, como en mi caso, la oceanografía y las expediciones polares, lo tenías bien difícil para enterarte de lo que estaba sucediendo en el mundo en esas ramas. Podías leer un libro de historia o de hace varias décadas y enterarte de que pasaba entonces, pero difícilmente podías conocer con contemporaneidad los eventos de tu interés. Los científicos no se molestaban en difundir sus descubrimientos hacia la sociedad, la propia sociedad no pedía contenidos y los profesionales de la información no confiaban en obtener una audiencia económicamente rentable. Resumiendo, te salía mas rentable tener como aficiones el fútbol o, desgraciadamente, los toros.

Sin embargo, algo ha sucedido los últimos 10 o 15 años: la explosión, que no eclosión, de Internet como medio de comunicación. Vale, también empezaron las ediciones de Gran Hermano, pero no todo podía ser bueno. La expansión masiva y global de la red como medio de difusión de información, ha supuesto una herramienta para acercarte cómodamente a los contenidos que deseas. ¡Por fin podíamos acceder a contenidos científicos dinámicos, actualizados y rigurosos!… ¿Seguro? Desgraciadamente no.

Paradójicamente, tal vez por dejadez de los científicos o por el desinterés general, se ha dejado muy de lado la difusión de la ciencia durante estos últimos años de orgía de información libre y ridículamente accesible. Si, ha habido avances y hay miles de páginas donde consultar. Pero aún así no se esta utilizando todo el potencial que tiene la red mundial de Internet para divulgar la ciencia. La importancia que están adquiriendo plataformas virtuales como los Blogs o las redes sociales contrastan con el poco uso que se les da para divulgar la ciencia.

Pero esto puede solucionarse, ha llegado una nueva generación. Somos nosotros, los nacidos en los 80 (la ”generación más preparada de la historia”) o en los 90 (la ”Generación Pokemon”). Un grupo de gente que empieza a valorar de verdad la importancia de estos medios para difundir el conocimiento. Solo el conocimiento transmitido a través de la educación nos puede salvar de los retos que nos plantea este, no tan nuevo, siglo XXI; como el Cambio Global o las enfermedades emergentes. Es hora de empezar a explicar el 90% oculto que es el ”Iceberg” del conocimiento científico, o al menos de intentarlo. Démosle la vuelta al Iceberg de la Divulgación Científica.

Desde aquí hago un llamamiento a lanzarse a esta aventura contemporánea de divulgar la ciencia. Nos ha tocado vivir tiempos difíciles, con problemas complejos y globales. Depende de nosotros concienciar y concienciarnos a nosotros mismos. Por eso iniciativas como crear tu propio blog personal son tan importantes para acercar a la gente a la información científica, no solo a quien la busca sino también buscándolos nosotros haciendo nuestros post’s más atractivos.

Demos un salto tan grande en la divulgación de la ciencia, que al volver a pisar el suelo tiemblen los pilares de lo desconocido.

Pablo Rodríguez Ros

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