Una nueva generación en pos de la conservación, Mario León

Mario León empezó a interesarse por la ornitología desde muy pequeño, influenciado y rodeado por muy buenos naturalistas. Tomas García Rubio, amigo íntimo desde los comienzos de la infancia, fue un incansable perseguidor del conocimiento e identificación de la avifauna, contagiando ese “virus” de amor por la naturaleza a Mario.

Fue pronto, con tan solo 14 años, cuando conocieron a Eloy Peréz Romero, 20 años mayor. Este enigmático personaje era un antiguo cazador y furtivo que, cansado de “disfrutar” de la naturaleza causando la muerte a los animales, decidió disfrutar de ella de una manera diferente: observándola y conservándola. Fue así como, este magnífico explorador de montañas y buen lector de las señales y marcas que realizan los animales, decidió compartir con ellos la información más valiosa que tenía: la localización del único nido de búho real. Eloy Pérez, desde el cariño y la confianza absoluta, les mostró los 4 polluelos de dicho nido. Un nido que el año anterior, año que supuso el comienzo del seguimiento de los búhos reales en la Región de Murcia, había albergado a 5 polluelos, algo extremadamente inusual. A partir de ese momento, se forjó una larga amistad que continua en la actualidad.

Mario León, bservando una Egagrópila.

Mario León, observando una Egagrópila. Foto: Jose Manuel Pereñíguez.

Algunos años más tarde, se unió a este grupo de seguimiento José Alfonso Lacalle, gran naturalista y exquisito fotógrafo, que con su apoyo e inquietud tecnológica reforzó y dio más fuerza y constancia al seguimiento de esta especie en el sureste de la península ibérica. Tal es el caso que, sin ellos saberlo, controlaban y realizaban el seguimiento de una de las poblaciones de búho real más importantes y de mayor densidad detectadas para esta especie a nivel Mundial.

Mario León con el equipo de rápel.

Mario León con el equipo de rápel. Foto: Jose Manuel Pereñíguez.

Más tarde llegó la Universidad: “¿Ecología?, ¿qué es la ecología?…” Allí, Martina Carrete, José Enrique Martínez, Iluminada Pagán y José Francisco Calvo, grandes investigadores expertos en rapaces diurnas, dieron una visión más científica a este seguimiento. Mario, comenzó a ayudar como alumno interno de Ecología en el seguimiento de rapaces rupícolas diurnas como el Águila real, el Águila de Bonelli y el Halcón peregrino, así como de rapaces forestales como el Aguililla calzada, Azor, Busardo ratonero y Culebrera europea.

Tras acabar la Licenciatura de Biología, se enmarco en un proyecto de Tesis doctoral: ‘Estudios ecológicos en poblaciones de Búho real del Sureste Ibérico: Ocupación territorial, reproducción, supervivencia, área de campeo y estructura genética’. En ella, se estudian diversos aspectos de importancia para evaluar y conocer el estado de conservación y evolución de la población de búhos reales en ambientes mediterráneos del Sureste español: el porcentaje de territorios que están ocupados por parejas de búho real, en cuáles consiguen reproducirse y en cuáles no, el número de polluelos que sacan en cada uno, el número de búhos que sobrevive a una temporada de cría, cuáles son las principales causas de mortalidad, cuál es el área necesaria para que una pareja de búhos consiga sobrevivir y reproducirse, y si influye o no que ese área este dentro de una zona protegida o no. Todos ellos, datos de gran relevancia para el control de una población como la del Búho Real. Además, como recalca Mario, estudiar estos parámetros ecológicos junto con su estructura y diversidad genética nos pueden dar una visión demográfica del estado de “salud” de la población de búhos.

En la actualidad, esta pasión por el estudio y seguimiento de rapaces nocturnas ha llegado y está llegando a grandes personas, algunos biólogos y ambientólogos: Jacinto Martínez, Ana Ramón Garcerán, Raquel Martínez, Mario Gallego, José Manuel Zamora, Antonio Zamora, Francisco Alberto García Castellanos, Conrado Requena o Irene Arnaldos. Quienes, junto con naturalistas expertos, técnicos medioambientales e ingenieros de montes, tales como Juan Antonio Capel, Domingo Gómez y Adrián Ruíz, están dando un nuevo vuelco al seguimiento, no sólo de los búhos reales, sino de todas y cada una de las rapaces nocturnas (y de otras aves) que conviven junto a nosotros: Lechuzas, Cárabos, Búhos chicos, Autillos y Mochuelos.

La historia de todas estas personas supone la historia de la lucha por conservar y valorar el inmenso patrimonio natural del que todavía gozamos, muchas veces infravalorado.

Búho real (Bubo bubo)

El búho real es una especie territorial y monógama, acostumbrada a nidificar año tras año en la misma zona, teniendo de uno a varios nidos dependiendo de la topografía y geomorfología del terreno. Su ciclo de vida consiste básicamente en un periodo de 9 meses de reproducción (de Noviembre a Julio) y tres meses de “recuperación”. Normalmente, en otoño comienzan con el celo. En estas fechas el comportamiento territorial se hace más patente, los machos reclaman defendiendo sus territorios de posibles intrusos o avisando a su hembra u otras posibles (por si se ha quedado viudo o divorciado), de que custodia un territorio y está dispuesto a reproducirse, dar alimento y proteger de todo aquello que pueda resultar peligroso.

Búho real escondido o camuflado entre matorral

Búho real escondido o camuflado entre matorral. Foto: Francisco Alberto García Castellanos.

Ya a finales de Diciembre, empiezan las primeras puestas, que pueden alargarse hasta mediados de marzo (es decir, 3 meses y medio de fenología reproductiva desde la primera hembra que pone, a la última), aunque el grueso se da a finales de Enero. Ya   para marzo y abril comienza la época de pollos en nido hasta inicios de mayo, que ya empiezan a ser capaces de moverse por las inmediaciones y alrededores de los nidos, recorriéndose todo el territorio siempre bajo la vigilancia y alimentación de la pareja, hasta los 5 meses de edad, que es el momento en el cual se van o se dispersan del territorio, más o menos entre finales de julio y agosto.

Normalmente en la época de cría, machos y hembras se encargan de la alimentación de los pollos, cada uno con su función específica: el macho, más pequeño y ágil, suele cazar y la hembra, más grande, defiende el nido de depredadores y da de comer.

Búho real volando sobre Mario León y Jose Manuel Zamora

Búho real volando sobre Mario León y Jose Manuel Zamora. Foto: Francisco Alberto García Castellanos.

El sureste de la Región de Murcia supone uno de los hábitats más idóneos para la reproducción del búho real, debido a los suaves inviernos y, sobretodo, a la abundante comida (conejos fundamentalmente). Ciertas poblaciones de búho real de la Península Ibérica, incluyendo la Región de Murcia, son de las más importantes (densas) de toda Europa e incluso del mundo. El conejo supone la base de su alimentación y es la clave para su presencia en estos territorios. De hecho, en zonas de alta montaña las densidades de búho real se reducen bastante debido, entre otras cosas, a la escasez de conejo y la lejanía de zonas abiertas donde cazar.

José Manuel Pereñíguez López

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2 Respuestas a “Una nueva generación en pos de la conservación, Mario León

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