Las deudas de la crisis ecológica global

“It is our predicament that we live in a finite world, and yet we behave as if it were infinite. Steady exponential material growth with no limits on resource consumption and population is the dominant conceptual model used by today’s decision makers. This is an approximation of reality that is no longer accurate and started to break down.”

Rodrigo Castro, analista de sistemas globales.

El concepto de deuda ecológica o climática, ligado a los movimientos de justicia ambiental y climática, ha ganado fuerza durante las últimas décadas en el ámbito académico y de las negociaciones internacionales sobre el medio ambiente. Siendo el reclamo de los peligros de las emisiones procedentes de combustibles fósiles y la explotación de recursos, y de la violencia de una mentalidad de saqueo, extracción y perforación sin reparar en las consecuencias.

La deuda ecológica se basa en los sistemas biofísicos de contabilidad, economía ecológica, la justicia ambiental y los derechos humanos, las injusticias históricas y un marco de análisis del sistema-mundo orientado ecológicamente; tal y como recoge el proyecto de investigación global EJOLT (Environmental Justice Organizations, Liabilities and Trade), dedicado a dar apoyo a organizaciones defensoras de la justicia ambiental.

La demanda del reclamo de la deuda ecológica, interrelacionado con la justicia ambiental, emergió de la consciencia occidental de la responsabilidad del pasado. Surgió en la década de los noventa, principalmente a escala local y en contextos civiles y círculos activistas impulsados por el aumento de la consciencia ambiental. A partir de 1999, los intentos de cálculo de esta deuda se impulsaron sobre todo por las ONG, siendo publicados por las mismas.

Ya en el siglo XXI, el movimiento de justicia global se unió para el empuje del concepto, durante el período previo a la Cumbre del Clima de Copenhague de 2009. Un año después, durante la Cumbre de los Pueblos en Bolivia en 2010, la deuda climática se definió como “el exceso de consumo de la capacidad disponible de la atmósfera en la Tierra y el sistema climático para absorber los gases de efecto invernadero de los países desarrollados, debido al cual se ha acumulado una deuda climática para con los países en desarrollo y la madre tierra”.

Puesto que los datos sobre las emisiones de todos los gases de efecto invernadero (como el CO2) son muy escasos hasta el 1990, lo que se mide en última instancia son las emisiones de carbono para tener una perspectiva histórica amplia. Así lo recoge el informe sobre la historia y las aplicaciones de la deuda ecológica y la deuda climática elaborado por el periodista y científico social, Rikard Warlenius.

Las Organizaciones de Justicia Ambiental han realizado un cálculo de la deuda de carbono total de los 154 países principales y el resultado está disponible en el Atlas Global de Justicia Ambiental Una iniciativa del proyecto EJOLT, coordinado por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) que recoge más de 1.400 conflictos medioambientales en el mundo, en un mapa interactivo. El mapa destaca la mala distribución espacial de las fuentes del cambio climático y sus impactos.

Atlas mundial de Justicia Ambiental, de los conflictos ecológicos, publicado por EJOLT.

Atlas mundial de Justicia Ambiental, de los conflictos ecológicos, publicado por EJOLT.

Las deudas ambientales muestran la explotación de los recursos naturales, la contaminación, los conflictos por el fracking, la extracción de carbón y las centrales térmicas. Se caracterizan por ser injustas para los países en vías de desarrollo e insostenibles. El mapa recoge los nuevos conflictos derivados de las “falsas soluciones” a la crisis climática, como muchos proyectos diseñados bajo el Protocolo de Kyoto para permitir a los países ricos compensar sus emisiones mediante la reducción de las emisiones en el Sur; medidas que pueden conducir a nuevos conflictos ambientales.

climate-debt

La deuda de carbono total de los 154 países principales. Fuente: EJOLT.

Estados Unidos acumula el 40% de la deuda climática mundial por los daños causados en el medio ambiente, según un estudio difundido el 7 de septiembre por la revista Nature Climate Change. El análisis ha sido realizado por un grupo de investigadores de la Universidad Concordia de Montreal (Canadá). El informe detalla que los países con mayor deuda de carbono son Estados Unidos, Rusia, Alemania, Canadá, Reino Unido y Australia.

Entones, ¿cómo abordar la situación?… El Programas de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), define el nivel sostenible de emisiones en relación a la capacidad de absorción de los sumideros de carbono a nivel mundial: “En el largo plazo, la capacidad natural de la tierra para eliminar los gases de efecto invernadero sin sufrir daños en los sistemas ecológicos de los sumideros de carbono es probablemente de entre 1 y 5 GtCO2”.

Los océanos, marismas, manglares y estuarios, entre otros, son sumideros de carbono. En los océanos, el aumento de las emisiones de gases efecto invernadero, conlleva a su vez el aumento de la acidificación de los océanos que podría conducir a consecuencias muy graves para la vida marina, en especial para los organismos calcificadores. Consecuencias que a su vez se ven potenciadas con el incremento de la temperatura oceánica derivado del cambio climático.

La decoloración de los corales (Bleaching) es una de las consecuencias de la acidificación oceánica que, combinada con el aumento de la temperatura de los océanos, tiene en jaque a gran parte de la comunidad científica internacional, dedicada al estudio de estos organismos calcificadores.

Coral después de la decoloración en Samoa. Fotografía: Catlin Seaview Survey/ AP.

Coral después de la decoloración en Samoa. Fotografía: Catlin Seaview Survey/ AP.

Marismas de Doñana. /H. Garrido (EBD-CSIC).

Marismas de Doñana. /H. Garrido (EBD-CSIC).

Un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) analizó los flujos de CO2 entre la atmósfera y los ecosistemas acuáticos del Parque Nacional de Doñana, descubriendo el papel de los humedales mediterráneos como sumideros y cómo el ciclo hidrológico de las marismas influye en la captura de CO2. Este fenómeno, que juega un papel importante en la regulación del clima, podría verse afectado por la actividad humana en la zona y por el cambio climático (traducido en menos precipitaciones y aumento de la evaporación), ya que ambos factores reducen el ciclo hidrológico de Doñana, según detalla el estudio.

Ante tales evidencias y desafíos, la periodista Naomi Klein, miembro de la junta directiva de 350.org, recuerda que la ciencia atomsférica nos ha enseñado que la acción y reacción, esencia de todas las reacciones de la naturaleza, no han desaparecido sin más “por obra y gracia de los combustibles fósiles”, sino que quedó meramente diferida, al tiempo que adquiría mayor fuerza y velocidad futuras.

En 2010, Naomi Klein dio una conferencia sobre la deuda climática , organizada por el Centro Canadiense de Alternativas Políticas:

“Ahora, ese efecto acumulado de siglos de carbono consumido y liberado está en vías de descargar sobre nosotros las más implacables furias de la naturaleza”, advierte Klein.

Llúcia Ribot Lacosta

Anuncios

Una respuesta a “Las deudas de la crisis ecológica global

  1. Pingback: Crisis energética en nuestro modelo de consumo | Super Science Me·

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s