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Las semillas congeladas del Ártico: Svalbard

“The future is not what it used to be”

Jörg Friedrichs, Profesor de la Universidad de Oxford.

El banco de semillas más seguro del mundo conocido como la ‘bóveda del fin del mundo‘ se encuentra 1.300 kilómetros más allá del Círculo Polar Ártico, a 130 metros sobre el nivel del mar. En febrero de 2008, el Gobierno de Noruega abrió el “Svalbard Global Seed Vault”, la Bóveda Global de Semillas de Svalbard. Una suerte de despensa con capacidad para guardar 2.000 millones de semillas durante siglos a la que llegan, de todas partes del mundo, cajas de semillas para su almacenamiento.

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Svalbard Global Seed Vault. Fuente: Crop Trust.

En el archipiélago noruego Svalbard, en el Océano Ártico, situado al norte de la Europa continental, entre Noruega y el Polo Norte, se encuentra el banco de semillas Svalbard. Creado y financiado por el gobierno noruego, recibe el respaldo internacional de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO), en base a la Comisión de la FAO sobre Recursos Genéticos y el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos.

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Svalbard. Fuente: Google Maps.

Como si de un Arca de Noé se tratara, las bóvedas de roca frías y secas guardan las semillas de “todo tipo de bancos de genes que buscan almacenamiento de seguridad para las muestras de semillas únicas”, explican sus responsables. La Bóveda Global consta de “tres bóvedas de roca separadas de 9.5 x 27 metros cada una. Las semillas almacenadas en la bóveda se envasan en bolsas selladas dentro de cajas selladas”, tal como explican sus responsables. Las muestras de semillas de decenas de miles de variedades de cultivos de alimentos básicos como el frijol, el trigo y el arroz, suman más de 4000 especies de plantas. Se trata de más de 860.000 tipos de semillas.

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Svalbard Global Seed Fault. Fuente: Crop Trust.

Para hacerse una idea aproximada del volumen que la ‘bóveda del fin del mundo’ alberga, podemos encontrar algunos ejemplos más cercanos. Son numerosas las iniciativas de almacenamiento como la del Centro de Experimentación Agraria de la Universidad de Murcia, que atesora sólo variedades autóctonas de semillas.

De vuelta al norte, Svalbard es capaz de resistir fenómenos sísmicos, vulcanológicos, así como las inclemencias ocasionadas por radiación solar. Además, para evitar que la temperatura ambiental sea coincidente con el rango de temperatura de  germinación de las semillas, se almacenan a una temperatura de -18 grados centígrados, que permite su conservación de forma indefinida.

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Tundra en Svalbard. Fuente: Wikipedia.

Por las condiciones ambientales características del bioma de Tundra de la región, cuya principal singularidad es la presencia de Permafrost (suelo helado), en caso de fallo eléctrico en el sistema de refrigeración de la bóveda, podrían preservarse.  Un escenario que parecía plausible en su creación (2008), pero que el calentamiento global, producido por la evolución del cambio climático durante estos últimos años, amenaza. Evidencia que respaldan las últimas investigaciones de la comunidad científica internacional.

Las muestras de semillas recogidas son propiedad de los bancos de genes que las depositan, asegurando que estén disponibles para agricultores o investigadores de acuerdo con las normas internacionales. “Hay muchas colecciones de semillas regionales, nacionales e internacionales de los bancos de genes de todo el mundo, cuya función principal es garantizar la diversidad genética en el sector de la agricultura”. El Portal de semillas NordGen, recoge la lista actualizada de todas las especies de semillas depositadas en Svalbard.

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Permafrost (suelo helado). Fuente: Studyblue.

Durante los siete primeros años de su existencia, el banco ha desarrollado el papel único de receptor, hasta que el pasado año y como consecuencia de la catastrófica situación del estado sirio de Oriente Medio, se estrenó precozmente en el papel para el que fue diseñada, que a priori se esperaba desempeñara en varias décadas sino siglos.

Como consecuencia, el banco de semillas de la ciudad siria de Alepo (ciudad que da nombre a la conocida especie de pino de Alepo o carrasco: ‘pinus halepensis’), centro de cultivo de semillas para ser distribuidas en Medio Oriente, recibió la primera partida. El Centro Internacional de Investigaciones Agrícolas en Zonas Áridas (ICARDA), decidió que se le devolviera a Siria 130 cajas de las semillas que habían donado.

Vivimos en un mundo que cambia demasiado rápido, acompasado con el ritmo que dicta el autrópicamente provocado Cambio Global. Como dice el profesor de Oxford, Jörg Friedrichs, el problema de nuestro tiempo  es que “The future is not what it used to be” (“El futuro no es lo que solía ser¨). Las reglas han cambiado y, lo que es más preocupante aún, siguen cambiando.

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Almacenamiento de semillas. Fuente: ONU.

De nosotros depende el uso eficiente y, sobre todo, eficaz de la capacidad de anticipación basada en el aprendizaje de la que nos vanagloriamos como especie. Ejemplos como este, muestran una vez más la vital importancia que adquiere en estos momentos el uso de las herramientas humanas más sofisticadas, entre ellas: la Ciencia de la Conservación. Para preservar las unidades básicas de la vida, donde ocurre la evolución: los genes, que configuran la biodiversidad.

Pablo Rodríguez Ros, Llúcia Ribot Lacosta

 

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