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Peces voladores, sondas meteorológicas y baños de agua salada a 10ºN

Humedad, calor y sol radiante. Eso es lo que tenemos ahora mismo, cada vez que nos asomamos al exterior. La mayoría de la tripulación, de piel bastante blanca, ya presenta el típico color rojizo, tan característico. Nunca ha habido tantas gambas en la superficie del océano Atlántico tropical.

El trabajo en el laboratorio, en estas condiciones, se hace también más duro. La temperatura exterior se hace notar dentro y si le sumas que es un espacio cerrado y con las luces encendidas… Te puedes ahorrar el posterior viaje a la sauna. Sí, se me había olvidado contaros que el Buque tiene una sauna. Hay un día para los chicos, otro para las chicas y otro para la tripulación (a ellos, se ve, no les importa mezclarse).

En nuestro laboratorio, parece que a mis compañeras de proyecto, las Doctoras Holly Pearson (Universidad de Plymouth, Reino Unido) y Steph Gardner (University of Technology Sydney, Australia), ya se les está yendo un poco la cabeza por el calor.

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Doctoras Holly Pearson y Steph Gardner en el Laboratorio del Buque oceanográfico.

Nos acercamos al Ecuador

La llegada a la zona colindante a la línea del Ecuador, conlleva el avistamiento de numerosas especies de fauna interesantes. La más característica son los peces voladores, y está lleno de ellos. Saltan y planean de una ola a otra.

Por lo que hemos podido observar, realizan vuelos de hasta 10 segundos, recorriendo distancias que pueden llegar a los 8-10 metros; van muy rápido. También hemos podido avistar delfines y alguna ballena en la lejanía.

Hasta que, esta mañana, he tenido la inmensa suerte de ver a una tortuga marina mientras “descansaba” de trabajar y me tomaba un café. Es sorprendente encontrarte uno de estos animales navegando mientras utiliza las corrientes marinas, en mitad de la gran masa oceánica, aparentemente, vacía.

Otro avistamiento interesante ha sido el protagonizado por el investigador italiano Giuseppe Suaria, quien se encarga de realizar muestreos de plásticos marinos con una red. Así como, de realizar sondeos visuales. Ha sido precisamente durante uno de estos sondeos, cuando ha avistado un tiburón martillo de unos 3 metros. Nos hemos pasado buena parte de la tarde intentando descubrir alguno, pero no ha sido posible.

A bordo de un Buque para la investigación

Hay investigadores de muchas temáticas distintas a bordo, lo que hace de esta expedición un lujo en cuanto al aprendizaje de la metodología de trabajo de diferentes áreas de la ciencia. Por ejemplo, los investigadores del Institute of Science and Technology Zurich (ETH Zurich), Pascal Graf e Iris Thurnherr, han comenzado con los lanzamientos de radio-sondas para trazar perfiles verticales de la troposfera.

Y, ¿cómo lo hacen? Básicamente atan a un globo lleno de helio una serie de instrumentos pequeños, que van transmitiendo datos al Buque mientras el globo asciende.

Contemplar uno de estos lanzamientos desde la cubierta es especialmente bonito, merece la pena. Para nosotros, es como un pequeño lanzamiento espacial que nos aportara unos datos valiosísimos.

Aunque, sin duda, las dos contribuciones más significativas de Pascal a la expedición han sido: su hamaca, en la que te puedes echar la siesta mientras sientes que vuelas por el mar, y su slack-line para hacer equilibrios en la popa del barco.

Hay tiempo para todo…

Y es que hay tiempo para todo y hoy, sin ir más lejos, hemos tenido una grata sorpresa por parte de la tripulación. En su parco inglés, nos intentaban explicar no sé qué de una manguera con agua del mar, no sé cuándo, en no sé dónde. Tras esperar algunas horas, descubríamos que en el nivel inferior de la popa del Buque han montado una ducha a presión enorme de agua marina, que consiste en una tubería llena de agujeros.

En unos de los descansos del trabajo, hemos podido pegarnos un buen baño justo al lado de estas aguas de peces voladores, tiburones martillo y tortugas marinas.

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Ducha a presión, de agua marina.

Como podéis ver, durante las pocas horas que nos quedan después de trabajar, no nos aburrimos. A pesar de estar confinados en un espacio cerrado.

Esperemos que no cambie el ambiente, ya que la campana está pasando volando. Posiblemente, en el próximo post ya hayamos llegado al Ecuador…

Pablo Rodríguez Ros

2 Comentarios »

  1. Estupendas, las fotos de peces voladores. Sé lo difícil que es el “tiro intuitivo” tras localizarlos con el rabillo del ojo.
    En el GdC no creo que cupiera un slack-line. Además, seguro que nos movemos más que el Ak-Try…
    … Pero lo de la ducha en el pórtico… ¡menuda genialidad! ¡Me lo apunto para el GdC, que no siempre hay ocasión para decretar “toque de baño” en la mar!
    Salud y buena proa.

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