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Y el fin de la travesía llegó

Tras 25 días de navegación marítima por el océano Atlántico, hemos llegado a nuestro destino, Ciudad del Cabo (Sudáfrica). Toda singladura tiene sus dificultades, sus buenos y malos momentos. Es difícil abstraerse en muchas ocasiones y ser consciente de que eres un total privilegiado por estar aquí.

Al principio de una expedición parece que el tiempo no avanza, los primeros días se hacen eternos. Pensar en el tiempo que tendrás que pasar en el barco sin prácticamente conexión con el mundo en tierra firme, es algo con lo que hay que saber convivir.

En mi caso, estaré dos etapas, un total de 2 meses y medio fuera. Hay gente que estará tres o incluso cuatro etapas, lo que son unos 4-5 meses fuera del hogar. Sin embargo, una vez alcanzado el ecuador de una expedición el tiempo vuela.

Los días avanzan a la velocidad dictada por la unánime rutina que rige los días en este suelo, que mece nuestra jornada laboral. Hace ya más de tres semanas que zarpamos de Bremerhaven (Alemania). ¡Quién lo diría!

Estos últimos días, los científicos hemos dado nuestras correspondientes clases a los 50 estudiantes internacionales que nos han acompañado durante toda la etapa 0. La verdad es que han ido todas genial y los estudiantes han estado especialmente motivados y muy participativos, lo cual ayuda mucho. Las temáticas han sido variadas, desde los microplásticos marinos hasta los vientos catabáticos en el Mar de Ross (Antártida).

Ciudad del Cabo nos espera y para muchos será la primera vez que pisamos el continente africano (uno menos en la lista). Estaremos en puerto un total de 5-6 días preparando la “Etapa 1”. Esto quiere decir: reuniones, montar instrumentación, revisar equipos, arreglar desperfectos y más reuniones.

El buque oceanográfico Akademik Tryoshnikov, a su llegada a Ciudad del Cabo (Sudáfrica).

El buque oceanográfico Akademik Tryoshnikov, a su llegada a Ciudad del Cabo (Sudáfrica).

Esperamos tener algún rato de esparcimiento para poder visitar algo de esta ciudad. Nos han dicho que el vino aquí es famoso por su calidad y algunos poco más sabemos de Sudáfrica. Aquí se ganó el Mundial de Fútbol en 2010 y la gente no hacia más que tocar (si puede considerarse “tocar”) las vuvuzelas, eso sí.

Los estudiantes abandonan el barco estos días, decenas de nuevos participantes se unen a la Expedición. Tocan días de presentaciones, planificación y reparaciones.

Siguiente parada: océano Austral y, finalmente, Hobart (Tasmania).

Pablo Rodríguez Ros

2 Comentarios »

  1. ¡Caray, a estas alturas yo os imaginaba más o menos por el vino enésimo! ¡Pues feliz estancia, ahora sí, en Ciudad del Cabo!

    Y, cuando zarpéis, lo haréis con la ilusión de adentraros en el océano antártico.

    Así da gusto.

    Salud, un a brazo y buena proa hacia tierra adentro

    Le gusta a 1 persona

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