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Navegamos con dirección a la Antártida

Zarpar de Ciudad del Cabo fue algo duro. Nuestros compañeros durante casi un mes de travesía por el Atlántico volvían a casa y solo quedábamos unos 7 participantes, del total de 70 que hemos formado parte de la etapa 0. Ahora empieza la expedición en serio, la circunnavegación de la Antártida, durante la cual esperamos tener mucho trabajo que hacer y así poder recopilar la mayor cantidad de datos posible.

ace_buque

Zarpando de Ciudad del Cabo (Sudáfrica), a bordo del buque oceanográfico Akademik Tryoshnikov.

Estamos en la etapa 1 (“leg 1”) y ya vamos camino de Isla Marion, una de las paradas previstas en las islas subantárticas. Al llegar a la isla muchos investigadores desembarcaran vía helicóptero, mientras que otros nos quedaremos en los alrededores de la isla lanzando CTDs y muestreando el fondo marino.

Los investigadores que desembarcaran van a estudiar la composición química de los lagos, la biodiversidad de insectos o la distribución de especies invasoras, entre otras cuestiones. Incluso un químico de la Universidad de Florida se va a dedicar a buscar nuevas biomoléculas en las platas insulares, susceptibles de usarse con fines medicinales.  Por lo que, el carácter multidisciplinar de la expedición ACE está claro.

A bordo del buque oceanográfico Akademik Tryoshnikov viajan también ornitólogos y especialistas en biología marina, que todos los días nos informan de la fauna que han observado.  Ya se han visto los primeros albatros viajeros y también varios grupos de rorcuales.

Otro grupo de investigación, del total de 22 proyectos que participan en la expedición, se encarga de cuantificar el plástico que hay flotando en el océano Antártico. Ayer nos informaron de que habían visto grandes cantidades del mismo. Y es que, ni siquiera el océano más remoto del planeta, el océano Austral, puede escapar de las actividades humanas.

A medida que nos alejamos de tierra, vamos perdiendo el contacto

La conexión a Internet es cada vez peor y aún no sabemos si podremos seguir comunicándonos a través de la red. Lo más probable es que ni siquiera podamos llamar a nuestra familia y amigos por Navidad. Pero así es la vida en mitad del océano, esto es una expedición y el confort al que estamos acostumbrados en nuestra vida cotidiana, en tierra firme, es algo totalmente prescindible.

Nos situamos a 38°14′ S 25°1′ E y las olas hacen tambalear el buque, que no cesa en su movimiento de un lado a otro.

Los mareos vuelven y el trabajo apremia…

Pablo Rodríguez Ros

2 Comentarios »

  1. El plástico no tiene fronteras, es el miserable mensaje que dejaremos a los descubridores de nuestra civilización extinta. No me extrañaría que llegasen a pensar que dichos restos no fueran arqueológicos sino paleontológicos: “No puede ser que sea basura… ¿Qué civilización sería tan insensata?”

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  2. Reblogueó esto en Crónicas del GdCy comentado:
    La campaña del proyecto ACE deja Ciudad del Cabo y se dirige a las islas subantárticas. Por el camino, albatros, rorcuales… y plástico.

    El plástico no tiene fronteras, es el miserable mensaje que dejaremos a los descubridores de nuestra civilización extinta. No me extrañaría que llegasen a identificar esos restos no como arqueológicos, sino como paleontológicos: “No puede ser que sea basura… ¿Qué civilización sería tan insensata?”

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