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Una isla entre África y la Antártida

Hay quien piensa que Cabo Agulhas es el punto más al sur de África, ignorando que a 1400 km de distancia, a mitad de camino hacia la Antártida, se encuentra el territorio más austral de África: el archipiélago de las islas del Príncipe Eduardo (isla Marion e isla Príncipe Eduardo). Un lugar remoto en la transición entre el océano Antártico y el océano Índico, que contiene algunos de los ambientes más únicos del planeta.

Las islas del Príncipe Eduardo son volcánicas, de reciente formación, y muestran un paisaje que entremezcla el azabache y los tonos marrones verdosos de la vegetación que ha colonizado la isla tras su formación. Y así las conocimos, tras una semana en ruta.

Navegamos durante la noche y con las primeras luces del día pudimos apreciar las sinuosas formas de la costa de la isla Marion. Unos paisajes volcánicos plagados de acantilados y con grandes contrastes de color, nos daban los buenos días.

La isla Marion

Isla Marion es la de mayor tamaño del archipiélago. También conocida como “la isla que fue invadida por los gatos“, ya que, pese a su aislada posición, no se ha librado de la intervención humana. Entre los hechos más famosos aquí acontecidos, resalta la problemática que surgió por la introducción accidental de roedores en la isla y el más que desastroso intento de controlarlos con gatos.

Si nos detenemos en la fauna, aquí pueden encontrarse diferentes especies de pingüinos, focas y albatros, al ser una importante zona de cría para numerosas especies. Poco tardamos en percatarnos de la presencia de algunas colonias de pingüino Rey (Aptenodytes patagonicus) muy cerca de donde estábamos fondeados. Dichos pingüinos estaban acompañados de algunos lobos (Arctocephalus gazella) y elefantes marinos (Mirounga leonina), además de pingüinos Macaroni (Eudyptes chrysolophus). Estos, junto con algún que otro lobo marino, se acercaron a curiosear a los alrededores del barco. 

También nos acompañaban nuestros inestimables petreles, priones y, por supuesto, los magníficos albatros viajero (Diomedea exulans). Es increíble poder apreciar su tamaño, ya que es la especie de ave voladora de mayor envergadura y una de las más grandes del mundo.

Pareja de albatros viajero. Créditos: Iris Thurnherr.

Pareja de albatros viajero. Créditos: Iris Thurnherr.

En el Buque nos contaban que todos los días, alrededor de las 11 de la mañana, un grupo de orcas residentes de la isla suele acercarse a la orilla para alimentarse. Pero, pese a nuestros esfuerzos y a los numerosos expertos en cetáceos que llevamos a bordo, no hemos sido capaces de verlas.

Investigación en los ecosistemas insulares

Navegar con expertos en fauna marina y terrestre del océano Austral es una auténtica maravilla. Hemos pasado aquí alrededor de tres días, durante los cuales los grupos de investigación de ecosistemas terrestres insulares han tenido sus momentos más ajetreados de trabajo.

Entre ellos, a bordo del Buque oceanográfico viajan el Dr. Steven Chown (Monash University) y el Dr. Peter Ryan (University of Cape Town), unos de los mayores expertos en aves de las islas. Los investigadores han pasado en ellas largas temporadas de su vida. De hecho, el Dr. Ryan lleva visitando estas islas desde 1984. Sí, más de 30 años. Mientras navegamos se pasan horas y horas clasificando y cuantificando las aves que nos sobrevuelan. No es de extrañar que al llegar a la isla prestaran suma atención al comportamiento de las aves. Gracias a ello, el Dr. Ryan identificó que había un prion desorientado en la cubierta del barco y, tras secarlo, procedió a su liberación.

Como veis, estos días ha habido mucho movimiento en las islas. Para que podáis haceros una idea, os contaré algunas metodologías de trabajo llevadas a cabo. Por un lado, tenemos a los investigadores del British Antarctic Survey, de la University of Cambridge, que han recolectado muestras del suelo de la isla para conocer los procesos de sucesión ecológica y la composición microbiológica. Un dato curioso: tras recoger los testigos, se envasan al vacío de una forma similar a la empleada con el embutido recién cortado.

Otros investigadores, del Western Australian Museum, estaban interesados en muestrear los organismos que habitan en los entresijos del Kelp (Durvillaea antarctica), la enorme macroalga parda marina característica de zonas costeras. Algunos nos ofrecimos voluntarios a echarles una mano y pasamos alrededor de una hora navegando en la zodiac del Buque, intentando “echarle el guante” a estos organismos. Tuvimos encima lluvia y viento, pero disfrutamos de pasar ese buen rato fuera del barco, mientras petreles y priones sobrevolaban nuestras cabezas. Finalmente, encontramos algunos moluscos y algas epifitas que pudimos seleccionar, etiquetar y preservar para su posterior análisis.

Nuestra próxima parada son las Islas Crozet, a las que llegaremos en un par de días y donde, posiblemente, celebremos la entrada del año 2017. Pasaremos allí dos o tres realizando trabajos similares y siendo muy conscientes de que, pese a la dificultad que entraña pasar estas fiestas trabajando y muy lejos de casa, somos unos privilegiados por poder contemplar las maravillas que nos rodean.

 

Pablo Rodríguez Ros

Referencias: Marion & Prince Edward: Africa’s Southern Islands A. Terauds, J. Cooper, S.L. Chown & P. Ryan SUN PReSS, Stellenbosch, 2010

2 Comentarios »

  1. La verdad es que mantengo el ánimo de publicitar este blog a través del mío porque creo que es interesante y ameno de leer, y porque toda divulgación científica, correctamente presentada -lo cual no siempre es así, incluso desde la prensa profesional-, es poca…

    Pero el empecinamiento en seguir vuestra actividad a través de este blog me va a costar la salud… No creo que sea muy bueno comenzar el año con semejante sarpullido de envidia (¿Existe la envidia sana?… No, ¿verdad?)

    Salud y buena proa

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  2. Reblogueó esto en Crónicas del GdCy comentado:
    Es verdad, ningún Acheron persigue al Akademik Tryoshnikov, pero la crónica que desde Super Science Me plasma la llegada del proyecto ACE a las islas del Príncipe Eduardo, entre el océano Antártico y el Índico, es tan emocionante como la del capitán Aubrey y el dr. Maturin a bordo de la Surprise.

    Para no perdérselo.

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