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Primeros días de navegación con ACE

Los primeros días de navegación hasta Southampton están siendo horribles. Tenemos una borrasca encima produciendo tormentas con olas de hasta 8 metros. Desde el primer día que nos despertamos, el barco se mueve. Hay muchos compañeros de viaje que están tan mareados que no salen siquiera de su camarote. El mal tiempo ha hecho que lleguemos a Southampton un día más tarde de lo previsto, por lo que ya vamos con retraso.

Es bueno momento para relajarse en el laboratorio, escribir, pensar y, en general, hacer ciencia sin parar. Una de las mejores cosas de no tener prácticamente conexión a la web es que te hace estar mucho más atento a tu trabajo. Es increíble la cantidad de tiempo que perdemos, como digo yo, delante de la “pantallica”.

En los laboratorios, todo está atado fuertemente para que no se mueva nada. Seguimos teniendo algunos problemas con la instrumentación pero, en líneas generales, todo está perfecto.

Y así es como se ve la zona del laboratorio desde dentro (el día del vídeo, con algo menos de movimiento):

Y, ya que estamos metidos en el laboratorio del Akademik Tryoshnilov, os contaré que hoy se ha inundado una parte del laboratorio; tanto por el agua que ha entrado por algunas puertas, como por un despiste.

En el laboratorio tenemos un grifo, que si abrimos sale agua del mar que el barco bombea directamente. Es como el de cualquier casa, pero aquí sale el agua del mar. Lo llamamos “continuo” o “UnderWay”. El caso es que no funcionaba y esta mañana lo dejamos abierto. Al llegar por la tarde casi podías surfear, había dos dedos de agua en uno de los laboratorios moviendose por el suelo de un lado a otro, por el movimiento del barco.

Seguimos moviéndonos 

Gran parte de los participantes ya están mareados, unos pocos (milagrosamente) hemos aguantado. Aunque ayer por la tarde me pegué una siesta digna del país de donde provengo, 2 “horazas”.

Respecto al grupo de 50 estudiantes que viene con nosotros (además de los 15 investigadores, entre los que estoy incluido), son de todas las nacionalidades. Personas que han venido desde el otro lado del mundo para unirse a esta expedición: Australia, EEUU, Rusia, China, India, Sudáfrica, Francia… Y a los que somos “investigadores”, es decir, que tenemos trabajo que hacer, nos toca ser sus profesores.

Ya estamos bien instalados en nuestros camarotes, esos pequeños cubículos en los que tienes que trabajar, dormir y pasar gran parte del día. Aunque el aislamiento que produce estar en el camarote es genial para ir escribiendo las entradas en el blog.

Comparto camarote con Pascal, un investigador predoctoral suizo de la ETH Zurich, muy majo. Aquí estamos los dos inflándonos a chocolate Suizo que ha traído el y a fuet que traje yo. Hace tan mal tiempo que solo podemos comer, escribir y estar echados en la cama o el pequeño sofá que tenemos en la habitación.

Os invitamos, humildemente, a descubrir nuestra morada para los próximos dos meses:

Ahora, las olas rompen con fuerza sobre los ojos de buey del camarote y vemos el color azul oscuro-verdoso que tienen las aguas por el Mar del Norte. De hecho, podemos ver la columna de agua a través de los ojos de buey, como si fueran gafas de bucear.

De momento hemos visto muy poca fauna, solamente varias gaviotas (a ver si de una vez estudio algo de identificación de aves y me los aprendo para poder decir cuál es la especie exacta).

Estamos deseando llegar a Southampton, con un poco de suerte podremos bajar a ver la ciudad y poner pie en tierra, al menos un día. A ver si, aprovechando la oportunidad, podemos comprar provisiones. Ya que es posible que, algunos días, la comida sea algo rara y nos apetezca comer unos frutos secos.

El problema más grande, respecto a nuestra dieta en el barco, en el que la mayoría coincidimos, es el café. Es café soluble, un sucedáneo del conocido soluble pero aún más cutre. Por suerte, algunos compañeros, entre los cuales está Pascal, se han traído una cafetera, de las de cápsulas. Solo nos falta un pequeño detalle: no tenemos cápsulas.

Así que, la mayor preocupación que tenemos en un buque navegando con olas de entre 6 y 7 metros es dónde vamos a comprar las cápsulas cuando lleguemos a Southampton. Es algo banal y absurdo, pero así son nuestras preocupaciones por aquí, tenemos mucho tiempo libre (de momento).

Cuando salgamos de Southampton empieza lo fuerte, la expedición se torna mucho más seria y los muestreos comienzan.

*Ayer escribía estas líneas entre balanceos del buque. Ahora, recién llegados a Southampton, hemos bajado a buscar café.

Pablo Rodríguez Ros

1 Comentario »

  1. Buenooo! Me parece que vais a tener que comprar algo más que café. … No sé si Southampton será buen sitio para aprovisionarse de delicadezas ibéricas -que son las más idóneas para estas ocasiones-… pero es lo que hay.

    Salud y buena proa

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